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El Tramoyista

Hace poco estuve de vacaciones por Bogotá. Era invierno y corría el mes de abril con bastantes lluvias. Escogí el mejor día para pasear por el centro de la ciudad. El cielo se encontraba encapotado, gris. El frío de 8°C no me dejaba sacar las manos de los bolsillos del abrigo. Todo el mundo andaba de prisa por la carrera 7ª, congestionada en toda su trayectoria de sombrillas que hacían las veces de cabezas humanas. Yo no tenía prisa y entré acompañado de la curiosidad a un centro comercial a ver y escudriñar las exhibiciones en las vitrinas de las tiendas; cuando oí:

------ ¡Pss… pss. Hey venga!

Miraba para todos los lados buscando esa señal, hasta dar con su dueño. Estaba un señor con medio cuerpo detrás de una gruesa columna redonda. Empecé a buscar a mi alrededor a otra persona que posiblemente llamaba. Pero él seguía insistiendo con su dedo índice hacia atrás y adelante. Me señalicé el pecho indicándole si era conmigo. Esta vez me hizo señal con todos sus dedos para que me acercar.

----- Sí, … es con usted, venga acá, … quiubo pues mijo no tenga miedo –Me dijo con una voz baja y paisa-

----- Venga usted acá --le dije --

Un hombre de estatura pequeña, envuelto en un abrigo negro de cuerina imitando piel de caimán, salió a mí encuentro con un maletín negro en sus manos y mirando a los lados como temiendo que alguien lo estuviera mirando. Ya frente a frente me dijo con una sonrisa decorada con una dentadura incompleta:

------ Bendito sea mi Dios Caballero, desde el mismo momento que lo vi, me di cuenta que usted tiene el perfil para lo que le voy a mostrar --Inmediatamente abrió el maletín y extrajo como cuatro hojas de papel oficio bien escritas sujetadas con un clip-- Es una póliza.

------¿De qué? --Le interrogué con un poquito de interés. En realidad por mi mente no corría ninguna malicia, desconfianza y tampoco miedo—

------¡Ssss! No hable duro --me advirtió— ¿De qué parte de la Costa sos vos?

------Barranquilla.

------Eh Ave María por Dios, los barranquilleros son la mejor gente de este país. Mire mi rey, es una póliza eutanásica, muy barata.

------No compadre, empezando que no tengo ni cinco en los bolsillos.

------Vení, vení, ...vea pues, déjeme explicarle mijo --Me decía insistentemente volteando las hojas por ambas caras y así mismo su cara.

------Oiga señor, esa vaina no me interesa para nada. Lo que es eso y lotes en cementerio son un veneno para mí –Le dije en el momento que me retiraba--

------Por favor costeño, soy un corredor, un hombre honrado. ¿Sabe usted que es la eutanasia?

Malhumorado le respondí: ¡Claro que sé! Es provocar la muerte a otro para que no sufra. Para mí es un disparate.

------ Pero diferente al suicidio --Acotó-- Vea pues, yo sabía que usted no tenía cara de bruto. ¡Bien! ...Esta póliza le sirve también a su familia. Además, este negocio no es mío, es del “Club de Eutanasia”. Ahora es clandestino, pero es lo mejor. Se compromete a matarlos sin dolor en los momentos de sufrimientos intolerables, por vejez decrépita. También le podemos prolongar la existencia con una vida artificial.

-----Mire compadre, no insista. Conmigo está perdiendo su tiempo.

Los ojos profundos y oscuros acompañados por la sonrisa desagradable se opacaron y me dijo casi desanimado: Costeño, usted solamente me daría la mitad. Del resto se encarga el Club llegando a un arreglo con usted. ¡Léala, …Lea la póliza!

La tarde gris y húmeda destacaban más su envejecido abrigo negro que tanteaba el piso. El paisa empezaba a intranquilizar mis ánimos. A pesar de todo me detuve un instante y hojeé los papeles largos y bien escritos, y pude leer:

Póliza eutanásica -Condiciones generales- La presente póliza cubre al asegurado contra una vida de sufrimientos o decrepitud física. El Club se compromete a matarlo (s) sin dolor en los casos de supervivencia vegetal, enfermedades incurables, permanencia por más de una semana en salas de terapias intensivas, senectud avanzada y/o casos de pérdida de varios sentidos básicos que imposibiliten el ejercicio de una existencia digna. Y…

De una manera inesperada el cachaco me jaló bruscamente los papeles de las manos. Yo decidí retirarme, pero el vendedor me seguía dispuesto a convencerme de tan brillante inversión.

-----¿Entonces qué decide vos? ¡Eh Ave María, pues! Mire mijo, esto es lo más moderno ahorita mismo en Europa y en Estados Unidos para defender la dignidad humana. Mire amigo costeño … ---Siguió diciéndome mientras me perseguía-- Como sus familiares nunca se atreverán a quitarle la vida, ni usted la de ellos puede confiar en esta póliza y más que tiene un personal probos, expertos y profesionales en evitar el dolor ajeno.

-----Vamos pues amigo costeño. Acabe de leer la póliza --Me insistía acercándome el papel por un costado— Recuerde que la eutanasia es buena muerte.

------¿Paisano, y cuánto vale? --Le pregunté sin dejar de caminar—

------No se preocupe mi don, …es muy barata mijo. Todo depende de su estado de salud. Vea lo que dice la cláusula diez: Si su estado es bueno la tabla decreciente le ofrece ventajas.

------¿Paisano, como hacen ese trabajo de eutanasia? --Le pregunté—

------Ave María costeño, muy sencillo. Nosotros hemos matado a miles de clientes sin ningún problema. Le quitamos el suero, el oxígeno y cualquier otro cable que este molestando. A veces nos toca cortar unas arterias. Son muertes por lo general suaves realizadas con ternura profesional.

------Definitivamente paisano, no siga perdiendo su tiempo conmigo.

La insistencia del cachaco empezaba a ponerme un poco nervioso. Para ver si me dejaba en paz le pregunté nuevamente:

------Oiga amigo, … ¿Y la compañía se responsabiliza en caso de la aparición de un remedio milagroso después de que ustedes maten a la persona?

------Esto es una compañía de seguros y no puede responder por todo. Es solamente para darle a usted o a cualquier miembro de su familia que muera cuando deban morir –Prosiguió, sacando del maletín un frasco-- Amigo costeño, si compra la póliza le obsequio este frasco de “Confundril” que la puede tomar cada vez que lo necesitéis.

-----¿Para qué sirve?

-----Eh Ave María, …Estas pastillitas le hacen confundir los días de las semanas y las horas del día. No sabrá cuando es lunes o miércoles y todas las horas le serán iguales mientras dure su efecto.

Al darme cuenta de que se trataba de un paisa varado y estafador se me fue esparciendo la impresión por todo el cuerpo, y la única forma de deshacerme del cachaco era correr, porque estaba seguro de que no me alcanzaría. Emprendí la carrera por toda la 7ª y alcanzaba a oír: ¡Cójanlo, cójanlo!!!!

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